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Opinión

¿Dar consejos no solicitados en el gimnasio?

| · 18 min de lectura

En un gimnasio se dan con frecuencia consejos no solicitados que no siempre se aprecian. ¿Cómo puedes dar a alguien consejos no solicitados de forma constructiva?

Consejos no solicitados

No sorprenderá que me guste explicar cosas relacionadas con la nutrición y el entrenamiento. Al parecer, explicar es algo que se me da bien personalmente. Tanto como responsable en el trabajo, sensei en el dojo, padre y, por último, instructor de fitness, es un rasgo de carácter que resulta útil. Por desgracia, esta cualidad no tiene interruptor de apagado. Por eso me cuesta muchísimo no decir nada cuando veo que ocurre algo y pienso: "Eso, como mínimo, es poco práctico". Dado que cada vez hay más gimnasios de concepto básico y, por tanto, cada vez menos supervisión, estas situaciones solo se dan con más frecuencia.

"Unasked for advice is criticism"

Como cualquiera que se reconozca en esto y que también haya dado consejos no solicitados en el gimnasio, yo también he experimentado varias veces que ese consejo no fue apreciado. La expresión "Unasked for advice is criticism" suele encajar en estos casos. Quien recibe el consejo bienintencionado lo vive como una crítica y adopta una postura defensiva, de la que solo nace resistencia. En lugar de pensar como consejero: "Pedazo de mierda terco, pues sigue con esa chapuza a la que llamas hacer sentadillas", o algo por el estilo, conviene pensar qué podrías haber hecho tú para evitar esa situación.

Por eso, a continuación van algunos consejos para quienes disfrutan ayudando a otros en el gimnasio, pero ven que no siempre se les agradece.

Sin embargo, empezaré con una anécdota. Uno de los muchos ejemplos de una reacción a un consejo no solicitado que explica el motivo de escribir este artículo.

Cómo reaccionan otros ante los consejos no solicitados que das

Un ejemplo que siempre se me ha quedado grabado ocurrió hace ya varios años, cuando todavía entrenaba en Fit4Less en Ámsterdam. En un momento dado vi a dos chicos haciendo press de banca uno frente al otro. Ambos entrenaban fuerza máxima y masa muscular, con pesos pesados y pocas repeticiones. Como mucho unas 5 reps. En un momento vi que uno de ellos tenía dificultades para volver a colocar la barra y me acerqué para hacer de spotter, es decir, para ayudar, mientras el otro chico descansaba sentado enfrente.

Entonces les propuse que se hicieran de spotter mutuamente. Al fin y al cabo, los dos entrenaban pesado y ambos estaban solos. A esto respondió el chico al que acababa de ayudar (calculé que tendría unos 16 años): "No, no necesito entrenar tan pesado porque juego al fútbol profesional y no puedo ganar demasiada masa". El otro chico puso una cara de: "Me parecía buena idea, pero entonces déjalo".

Primero: bastaba una mirada a su cuerpo para ver que aquello era una tontería enorme; incluso los porteros tienen mejor físico a nivel profesional. Era realmente un chico blandito. Apenas no se le podía llamar gordo. Pero bueno, fingí que le creía.

Segundo: odio que la gente diga que no quiere "ponerse demasiado musculosa". ¿Qué se imaginan? ¿Que un día se despertarán de repente sin poder mover los brazos porque sus bíceps se han vuelto enormes de golpe y les estorban?

"No querer ponerse demasiado musculoso" es como "no querer hacerse demasiado rico" para alguien que vive de una ayuda social.

Pero bueno, volvamos a aquel supuesto futbolista profesional. Le respondí que, si no quería hacerse demasiado pesado (ejem, ejem), sería mejor que entrenara resistencia muscular o explosividad, como describí en mi artículo sobre entrenamiento de fuerza para futbolistas. Es decir, pesos algo más ligeros y más repeticiones, o ejercicios pliométricos.

Después me miró con la mirada perdida (un poco como el gato que tengo ahora al lado) y siguió exactamente de la misma manera (otra vez sin pedirme ayuda ni a mí ni al chico de enfrente). Hace dos repeticiones con dificultad y... después no consigue subir la tercera. Lo veo ocurrir, el chico que está haciendo press de banca al otro lado también lo ve, y los dos nos quedamos mirando con la idea: "Así aprenderás, cabrón". Al final, el "futbolistita" tuvo que aplicar el "método de rodar en la vergüenza" (dejar bajar la barra hasta el pecho, hacerla rodar empujando hacia la cintura para poder sentarse y luego quitar los discos sentado para poder sacarse la barra de encima).

Además de este, podría mencionar decenas de ejemplos de ego-lifters. Personas que usan una técnica deficiente, por ejemplo, para poder manejar pesos más altos. A menudo razonan justo al revés: "Sí, pero si lo hago como tú dices, no puedo levantar tanto peso". ¡Exacto! Incluso cuando les has explicado que precisamente se trata de hacer el ejercicio lo más pesado posible para ti, en combinación con una ejecución segura, siguen obstinados porque no pueden aceptar entrenar con algo menos de peso. Para los ego-lifters, sin embargo, hace falta un enfoque aparte, en el que entraré con mucho gusto más adelante.

El motivo por el que sigues teniendo energía para ayudar cuando crees que de verdad hace falta es que también hay muchos otros que sí aprecian el consejo. Aunque pensaba dejarlo en esta única anécdota, quiero añadir otra segunda, más positiva y más reciente. Ayer vi a alguien haciendo peso muerto; bueno, algo que debía parecerse. La parte excéntrica, es decir, la bajada, se descuidaba por completo. Dejaba caer la barra y rebotar, de modo que parte del camino de subida ya quedaba hecho por el rebote. Cuando me acerqué a él como ego-lifter (ver más adelante), argumentó que tenía molestias de espalda. Sin embargo, eso era precisamente un argumento para no hacerlo como lo hacía. Se lo expliqué, pero pensé: "Esfuerzo perdido, este es demasiado terco", viendo su respuesta absurda. Para mi agradable sorpresa, sin embargo, vi que en la siguiente serie lo ejecutó exactamente como le había explicado: bajar lentamente hasta justo por encima del suelo y, si hace falta, subir de forma explosiva en la medida en que la espalda lo permita.

Si das consejos no solicitados, por tanto, debes contar con todo tipo de reacciones.

Consejos para dar consejos no solicitados en el gimnasio

Aquí van algunos consejos en orden aleatorio:

Pregúntate si de verdad debes dar un consejo

Mi primer criterio aquí es la motivación de la persona a la que quieres aconsejar. Me refiero a los de "quieren, pero no saben": personas muy motivadas que llevan tiempo entrenando, pero que por una u otra razón nunca se han tomado el tiempo de profundizar en la materia, aunque hoy en día sea cada vez más fácil con sitios como este y muchos vídeos instructivos, entre otros en YouTube. En esta categoría, la probabilidad de que se aprecie tu consejo es bastante mayor que cuando alguien aparece a entrenar una vez por casualidad.

Que tú estés todo el día pendiente de tu nutrición y leas todo sobre entrenamiento y construcción de masa muscular no significa que a los demás les parezca igual de importante. Quizá quieran conseguir los mismos resultados, pero en la mayoría de los casos no están dispuestos a hacer lo necesario. Ahórrate en ese caso la posible frustración de aconsejar a esa persona. Es muy probable que pronto no la veas nunca más en el gimnasio, porque ya será marzo y los buenos propósitos habrán quedado olvidados hace tiempo. O pensarán: "Qué más dan todos esos detalles, ya me alegra estar aquí". Yo intento proponerme dar consejo solo cuando llevo ya unos meses viendo a alguien entrenar con motivación.

Distingue aquí entre consejos por seguridad y consejos para mejorar la efectividad de un ejercicio.

No voy a esperar unos meses hasta que alguien acabe en casa con una lesión o algo peor cuando veo una conducta insegura. No soy médico ni he hecho el juramento de Hipócrates, pero como instructor de fitness formado lo considero una obligación moral: señalarte cuándo la probabilidad de que te hagas daño a ti mismo o a otros es mayor que la de estar avanzando hacia tus objetivos.

Ten presente que siempre hay alguien que cree saber más

Con todos los consejos que siguen no podrás evitar que algunas personas sean sencillamente muy tercas. Ya sea porque no se lo toman en serio y tus indicaciones les parecen irrelevantes, o precisamente porque se lo toman muy en serio y por eso creen saberlo todo. Tu intención era proporcionar información a alguien, y eso ya lo hiciste. Lo que hagan después con ella depende de ellos, así que no te preocupes demasiado y limítate a encogerte de hombros.

Ten presente que siempre puede haber alguien que realmente sepa más

Ten también en cuenta que a veces alguien puede saber realmente más y que tú no lo sabes todo. Las perspectivas cambian con el tiempo y el conocimiento cambia continuamente. Es muy posible que alguien entrene de una manera que tú todavía no conoces, o con un objetivo específico. Hace un tiempo vi un vídeo de gym fails, ya sabes, esos vídeos que yo mismo también publico a veces con meteduras de pata en el gimnasio.

A menudo ves en ellos a personas usando aparatos de una manera totalmente distinta a aquella para la que están destinados, haciendo ejercicios que aparentemente inventaron en el momento y que no se basan en nada. En el vídeo que vi hace poco, en esa compilación también aparecía una grabación de un hombre que entrenaba con un arnés de cabeza al cuello en la polea. Al parecer, el creador de la compilación no conocía ese ejercicio, ya que lo colocó entre ejercicios absurdos. Ese mismo creador puede venir a mi gimnasio dos veces por semana a filmarme mientras entreno así la parte posterior del cuello. Por eso me reí más del hecho de que no conociera el ejercicio como supuesto "experto" que de los otros "ejercicios realmente absurdos".

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Por tanto, también debes tener siempre en cuenta que tú mismo puedes ser corregido con razón.

Formula tu comentario como una pregunta

Entre otras cosas por el punto anterior, pero también para las personas que no tienen ni idea de lo que están haciendo, conviene que tu comentario correctivo vaya precedido de la pregunta:

"¿Hay alguna razón concreta por la que haces ese ejercicio así?"

Es posible, por ejemplo, que la persona tenga una lesión y por eso deba adaptar el ejercicio. O que entrene explosividad y haga ejercicios pliométricos, mientras tú normalmente pones el énfasis en una ejecución más controlada y lenta. Pero también es posible (en los otros 9 de cada 10 casos) que la persona no tenga ni idea de lo que hablas y responda con la pregunta: "No, ¿por qué?", o algo por el estilo. Entonces tú puedes indicar: "Bueno, normalmente..."

La razón por la que esto suele funcionar es que primero te has colocado como igual al hacerle una pregunta. Si te sitúas "por encima" de él o ella diciéndole directamente cómo debe hacerlo, y de hecho le das una lección, obligas a la persona a adoptar un rol que quizá no quiere o le cuesta aceptar en ese momento. Entonces aparecen rápidamente razones absurdas como "soy futbolista profesional, bla, bla, bla...".

Si primero preguntas por qué lo hace así, la persona aún no tiene motivo para inventar algo absurdo al respecto. Si después indicas cómo suele recomendarse hacerlo, resultaría raro que entonces apareciera de pronto una razón sin sentido.

No conviertas al alumno en profesor

Dar feedback es un arte sobre el que se imparten incontables cursos de comunicación. Existen muchos métodos prácticos para ello, pero lo más importante es saber cómo transmitir un mensaje sin hacer que la persona receptora pierda la cara. Alguien que ha perdido la cara escucha tan mal como alguien sin orejas. Por ejemplo, podrías gritar desde el otro lado de la sala:

"Eh, tío, tú, el del rack de sentadillas. ¡Lo estás haciendo fatal!"

Sin embargo, puedes imaginar que esa persona, mientras todo el gimnasio mira a quién iba dirigido el comentario, no estará precisamente inclinada a escucharte.

La pérdida de cara ocurre muy rápido cuando quieres "convertir a un profesor en alumno". Por ejemplo, cuando un chico lleva "ya" unas semanas entrenando y trae a su novia al gimnasio, asumirá fácilmente el papel de profesor y le "explicará rápidamente cómo funciona todo". Pero como el chico no lleva "ya", sino "apenas" unas semanas entrenando, en realidad todavía no lo sabe. Eso quizá no llamaría tanto la atención si no fuera porque no deja de darle a su novia instrucciones que son claramente erróneas y que todos escuchan. Si entonces tú dices: "Tío, todo lo que le estás contando es una barbaridad", muy probablemente lo vivirá como un "diss" y una pérdida de cara, en lugar de como ayuda bienintencionada. Con eso pierde cualquier disposición a escucharte y solo estará ocupado en salvar su dignidad ante su novia. Si de verdad te molesta tanto, guárdatelo hasta que lo encuentres a solas, aunque no sea ese mismo día.

"Ayer te oí explicarle ese ejercicio a alguien. ¿Hay alguna razón concreta por la que aconsejaste hacerlo así?"

Písale el ego al ego-lifter

En mi opinión, lo contrario se aplica al ego-lifter. Esta persona suele ejecutar un ejercicio deliberadamente con una técnica peor para poder mover más peso. En muchos casos es el tipo de persona que "quiere, sabe, pero aun así hace lo que le da la gana". Press de banca hasta la mitad del pecho o dejando rebotar la barra en el pecho para empujarla más fácilmente, sentadillas como si fuera a sentarse en un taburete de bar en lugar de en una silla, curls de bíceps tirando de todo el torso hacia atrás como un columpio para llevarse la mancuerna, etc.

El culturismo es el arte de hacer que algo sea lo más pesado posible para ti, en lugar de encontrar la manera más fácil de desplazar el peso.

Del ego-lifter puedes esperar, cuando le das un consejo no solicitado, que crea saber más, que lo vea como una pérdida de cara y que sea terco. Al fin y al cabo, es un ego-lifter y, por tanto, aparentemente tiene un ego grande, que se pisa con facilidad. Para esto, en mi experiencia, funciona precisamente el enfoque duro. Ser directo y dejar claro que la forma en que entrena no impresiona a nadie*. Si, por ejemplo, veo a alguien hacer sentadillas como si temiera que se le rompiera el pantalón si baja un poco de verdad, cuando termina le digo:

"Haz ahora una sentadilla de verdad". Y en este caso preferiblemente con un volumen que sea audible para todos aquellos a quienes él pensaba impresionar.

En la mayoría de los casos te responderá con una pregunta ("¿Qué quieres decir?"), tras lo cual te acercas de forma demostrativa para hacerlo bien delante de él. Cuando después lo intente por sí mismo, notará que es mucho más pesado de la manera que tú explicas, aunque probablemente ya lo sabía. El punto más importante que has transmitido es que una técnica correcta impresiona más que unos pesos pesados.

Plantéalo como una comprobación de prioridades: "¿Quieres impresionar con pesos pesados o con músculos grandes?"

En la práctica noto que esto funciona incluso más a menudo que aconsejar a personas que no saben más. El ego-lifter suele estar seriamente motivado y a veces necesita que le señalen que se está estorbando a sí mismo. También puede ser, por supuesto, que la persona lo haga bien porque yo estoy cerca y no quiere que la corrijan otra vez, aunque siga haciendo medias sentadillas cuando hay una chica guapa cerca. En ese caso, al menos no tengo que molestarme.

*Aunque en el resto de este artículo hablo (a veces incluso de forma forzada) de él/ella, en este contexto hablo deliberadamente de "él" porque las mujeres tienen mucha menos tendencia a hacer ego-lifting.

Dar y ser el buen ejemplo ayuda

Admitámoslo: al dar consejos ayuda que tú mismo tengas mejor aspecto que la persona a la que se lo dices o, mejor aún, que te acerques a sus objetivos. Oigo a menudo a gente quejarse de instructores de fitness que no les parecen nada motivadores físicamente. Es comprensible, pero no siempre justo. Conozco a muchas personas que saben muchísimo sobre fitness, culturismo, entrenamiento de fuerza en general, nutrición y quema de grasa, aunque ellas mismas no parezcan precisamente modelos de fitness. Puedes dejar pasar información valiosa por fijarte solo en eso. Sin embargo, si eres quien da el consejo, debes tener en cuenta que tu físico le da un determinado peso a tu consejo, ya sea positivo o negativo.

También es importante dar tú mismo buen ejemplo. Si eres el listillo que corrige a alguien con regularidad, puedes estar seguro de que te observarán atentamente cuando tú ejecutes un ejercicio. Así que practica lo que predicas. Por eso siempre me molestan las grabaciones en las que culturistas profesionales de pronto entrenan mucho más pesado y con menos técnica porque saben que lo verá mucha gente. Esa gente mira con la idea: "Tú estás así de grande, ¿cómo lo haces?". Me parece molesto que entonces se entrene con un método que no recomendarías a la mayoría, aparte del hecho de que los "rendimientos químicos" no son representativos para alguien que quiere lograr "rendimientos naturales" y que, por tanto, debe tener más en cuenta las limitaciones del cuerpo y su necesidad de descanso.

Dar consejos a mujeres

Por último, una atención aparte al hecho de que un hombre dé consejos no solicitados a una mujer. Pregúntate primero por qué le das consejo a una mujer en el gimnasio, porque ella también se lo preguntará. Si tú mismo dudas de si el motivo es la ejecución de su técnica o su aspecto, no debería extrañarte que ella dude visiblemente de tu intención y sinceridad.

A esto se suma además el último punto: ser el buen ejemplo. Cuando doy consejos a mujeres, escucho con regularidad "pero no quiero ponerme tan musculosa" (otra vez lo mismo). Sobre todo cuando hablo de la importancia infravalorada del entrenamiento de fuerza y de la importancia infravalorada del cardio para la quema de grasa. Aunque sé que realmente no tienen por qué temer eso, ellas miran sobre todo mi aspecto y piensan que estoy proyectando mis objetivos sobre ellas.

Conclusión

La manera más fácil de evitar que un consejo no solicitado se experimente como crítica es no darlo. Valora primero si la situación realmente necesita tus indicaciones. Si aun así decides dar consejo, piensa cómo hacerlo de la forma más constructiva posible. Y si al final piensas: "Yo no te he pedido que me expliques cómo dar consejos no solicitados", mala suerte, porque ya has leído todo el texto.

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Comentarios (1)

M

MarsThie

ONgevraagd advies geven (in het algemeen) is er vooral om de eigen ego op te boosten

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