Top 10 razones por las que no haces deporte
¿Estás demasiado ocupado para hacer deporte? Si es así, no eres el único. Estudios estadounidenses han mostrado que el 60% de los adultos de Estados Unidos no alcanza la cantidad recomendada de actividad física, y que más del 25% de los adultos no son activos en absoluto. Estas estadísticas muestran sobre todo que muchos de nosotros simplemente no hacemos deporte. ¿Cuál es tu excusa?
Odias hacer deporte
La clave de la felicidad es hacer cosas que te gusten. Si odias correr, no tienes por qué hacerlo. Busca actividades que encajen con tu personalidad. Si te gusta estar al aire libre, sal a caminar o montar en bicicleta. Si prefieres la sencillez, quédate con caminar o haz un circuito en un centro de fitness. Prueba cosas antes de decidir que no te gustan.
Has intentado hacer deporte, pero siempre abandonas
La gente suele abandonar porque planifica demasiados entrenamientos, entrena demasiado duro y no se concede suficientes días de descanso. Haz lo que puedas; debes empezar desde donde estás, no desde donde te gustaría estar. Mantén ligero tu entrenamiento de cardio y programa días de recuperación. Construye tus entrenamientos con calma añadiendo unos minutos cada semana.
Hacer deporte es demasiado caro
No hay ninguna razón por la que tengas que apuntarte a un gimnasio para hacer ejercicio. Puedes caminar siempre y en cualquier lugar. Las mancuernas son bastante económicas y se pueden usar para todo tipo de ejercicios. También hay muchísimos vídeos de entrenamiento disponibles para quienes entrenan en casa, que puedes hacer con tu propio peso corporal.
No ves cambios
¿No pierdes peso lo bastante rápido? ¡Bienvenido a la realidad! No subiste de peso de la noche a la mañana, y tampoco perderás el exceso de peso tan rápido. Cuando empiezas a hacer deporte, tienes que darle tiempo a tu cuerpo para responder. Puede tardar hasta unas doce semanas antes de que empieces a ver cambios reales en tu cuerpo, dependiendo de tu punto de partida. Hacer deporte es responsable en parte de cómo te ves. Otro componente muy importante es tu alimentación. Por eso, determina primero tus necesidades calóricas e intenta mientras tanto disfrutar también de los otros beneficios del deporte.
No sabes cómo hacer deporte
Esa excusa no se sostiene, no con toda la información que existe. Prueba uno de los muchos libros de entrenamiento, vídeos o sitios web que contienen información sobre todo, desde cardio hasta ejercicios de estiramiento. O contrata a un entrenador en tu gimnasio. En internet también puedes encontrar siempre algún entrenador.
Quieres hacer deporte, pero tienes que cuidar de tu familia
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No tienes que descuidar a tu familia para encajar el deporte en tu agenda. Puedes, por ejemplo, apuntarte a un centro de fitness que tenga servicio de guardería, o entrenar en casa con un vídeo cuando los niños duerman. Si tienen edad suficiente, puedes dejar que participen en tu programa levantando pesos muy ligeros o contando tus repeticiones, o puedes llevarlos contigo a dar un paseo. Muéstrale a tu familia lo que significa estar sano dando buen ejemplo.
Te cuesta mantener la motivación para seguir entrenando
Si estás cansado, estresado o aburrido de tu entrenamiento, es difícil continuar. Puedes combatirlo cambiando tu entrenamiento cada cuatro a seis semanas, probando algo nuevo, o ajustando la intensidad o la duración de tus sesiones. Piensa cada día en cuáles son tus objetivos y qué tienes que hacer para alcanzarlos. Recompénsate con regularidad; los masajes son una recompensa excelente.
¡Hacer deporte DUELE!
No tienes que hacerte daño para recoger los frutos del deporte. Cuando haces ejercicios de cardio, asegúrate de mantenerte dentro de tu zona objetivo de frecuencia cardiaca. Debes poder seguir hablando, sin jadear ni resoplar.
En el entrenamiento con pesas, sin embargo, sí es necesario mostrar el esfuerzo adecuado, porque la masa muscular solo crece cuando te desafías a ti mismo. Elegir el peso más pesado con el que puedas hacer unas doce a dieciséis repeticiones te ayuda a sacar el máximo partido a tus entrenamientos. Entonces notarás una ligera molestia, pero no un dolor de apretar los dientes.
No logras ponerte a entrenar
Si miras el deporte a largo plazo, es decir, que tendrás que seguir moviéndote a diario PARA SIEMPRE, puede resultar bastante abrumador. Sin embargo, no tienes que cambiar tu vida de una sola vez. Empieza con objetivos pequeños, como ser más activo cada día subiendo por las escaleras y caminando más. Decide despertarte diez minutos antes para salir a caminar o entrenar con pesas.
Después de un tiempo puedes aumentar la duración de tus entrenamientos y probar cosas nuevas. Ahora mismo solo tienes que centrarte en convertir el deporte diario en un hábito.
¡No tienes tiempo!
Las personas que no son físicamente activas tienen tanto tiempo como quienes hacen deporte, así que puedes olvidarte de esta excusa. Estas son algunas formas de encajar el deporte en tu agenda ocupada:
- Reserva tu tiempo de entrenamiento
- Si no puedes encontrar 30 minutos completos durante el día, hazlo en bloques de 10 o 15 minutos
- Levántate unos minutos antes y da un paseo enérgico, usa 15 minutos de tu pausa para comer para subir escaleras, y sal a caminar con el perro o entrena con pesas después del trabajo.
- Lleva un calendario de tus entrenamientos para poder ver tu progreso y mantener la motivación.
- Recuerda que el deporte genera energía: cuanta más energía tengas, más podrás hacer cada día
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