Postura de la silla – Ejemplo de mujer
La postura de la silla es un poderoso ejercicio de yoga que se centra en fortalecer los muslos, los tobillos, las pantorrillas y la espalda, al mismo tiempo que favorece el estiramiento de los hombros y el pecho. Esta postura, inspirada en la posición sentada, no solo es beneficiosa para la salud física, sino que también ayuda a mejorar la concentración y la determinación mental.
Ejecución
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1
Comienza de pie, con los pies separados a la anchura de las caderas.
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2
Inhala y estira los brazos por encima de la cabeza, con las palmas enfrentadas o tocándose ligeramente.
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3
Exhala y flexiona las rodillas, como si fueras a sentarte en una silla invisible. Intenta colocar los muslos lo más paralelos posible al suelo.
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4
Mantén la espalda recta e inclina ligeramente la pelvis hacia atrás para conservar la curvatura natural de la zona lumbar.
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5
Mantén esta posición durante tres a cinco respiraciones, o más tiempo si puedes, y después vuelve a subir lentamente.
Beneficios
Esta postura no solo ayuda a desarrollar la fuerza de los músculos de la parte inferior del cuerpo, sino que también mejora la estabilidad de las rodillas y los tobillos, aumenta la estabilidad del core y puede ayudar a reducir los síntomas de los pies planos. Además, es una excelente manera de mejorar la concentración y la perseverancia.
Errores frecuentes
- ! Inclinar demasiado la parte superior del cuerpo hacia delante; intenta mantener la espalda recta.
- ! Dejar que las rodillas sobrepasen demasiado los dedos de los pies; asegúrate de que las rodillas no sobrepasen los dedos.
- ! Levantar los talones del suelo; mantén los talones firmemente apoyados en el suelo.
Músculos principales
La postura de la silla se centra principalmente en los cuádriceps, pero también activa los músculos de la zona lumbar, las pantorrillas y los tobillos y, en menor medida, los abdominales y los hombros.
Alternativas posibles
Para ajustar la intensidad de la postura de la silla, puedes intentar mantener el equilibrio sobre las puntas de los pies para añadir dificultad, o reducir la profundidad de la sentadilla si estás empezando o tienes problemas de rodilla. Otra variante consiste en juntar las manos delante del pecho en lugar de mantenerlas por encima de la cabeza, lo que ayuda a mantener el equilibrio.
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